Con motivo del Día Mundial contra el Cáncer, que se conmemora el 4 de febrero, distintos expertos subrayan la elevada prevalencia de los problemas nutricionales en pacientes con cáncer y la necesidad de integrar de forma sistemática la valoración nutricional en su abordaje clínico.
Según datos disponibles, el 77 % de los pacientes con cáncer en España presenta algún problema relacionado con la nutrición. Esta cifra procede de la encuesta Nutrition in cancer care, realizada entre 700 pacientes de siete países europeos, incluido España. La desnutrición relacionada con la enfermedad (DRE) constituye uno de los diagnósticos más frecuentes en este contexto, con una prevalencia que puede alcanzar hasta el 70 % de los casos.
La incidencia de la desnutrición varía en función del tipo de tumor. Los tumores digestivos concentran la mayor proporción de pacientes afectados (50 %), seguidos de los tumores de cabeza y cuello (46 %), pulmón (40 %), hematológicos (34 %), ginecológicos (32 %) y colorrectales (31 %).
En paralelo, las estimaciones epidemiológicas apuntan a que durante 2026 se diagnosticarán en España 301.884 nuevos casos de cáncer, lo que supone un incremento aproximado del 2 % respecto al año anterior. Este aumento refuerza la relevancia de abordar de forma integral las complicaciones asociadas a la enfermedad y a sus tratamientos.
La Dra. Vilma Pacheco Barcia, jefa del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario La Luz, señala que la DRE “es una complicación muy frecuente en oncología y, sin embargo, muchas veces infradiagnosticada”. Según explica, en el paciente oncológico la desnutrición no se limita a la pérdida de peso o de masa muscular, sino que puede comprometer la tolerancia a los tratamientos, la función inmunológica y la calidad de vida.
Diversos estudios han demostrado que la DRE se asocia a un peor pronóstico, con una disminución de la supervivencia independientemente del estadio y del tipo de tumor. Además, se relaciona con una mayor toxicidad y menor tolerancia a los tratamientos oncológicos —cirugía, quimioterapia o radioterapia—, un aumento del riesgo de infecciones y un incremento tanto del número como de la duración de los ingresos hospitalarios, con el consiguiente impacto en los costes sanitarios.
A pesar de que cerca del 90 % de las personas con cáncer reconoce la importancia de la nutrición y percibe sus beneficios durante el proceso de la enfermedad, únicamente alrededor de un tercio recibe el soporte nutricional que precisa.
Ante esta situación, especialistas en oncología y endocrinología coinciden en la necesidad de integrar la valoración nutricional como parte de la evaluación inicial del paciente con cáncer y de realizar un cribado nutricional de forma periódica a lo largo del seguimiento. El enfoque multidisciplinar, con la participación coordinada de oncólogos, endocrinólogos y otros profesionales sanitarios, se considera clave para la detección precoz de alteraciones nutricionales y la instauración temprana de la terapia nutricional cuando esté indicada.
La evidencia disponible respalda que la identificación precoz y el tratamiento adecuado de la desnutrición pueden contribuir a mejorar la evolución clínica, la tolerancia terapéutica y la calidad de vida de los pacientes oncológicos, consolidando la nutrición clínica como un pilar fundamental en la atención integral del cáncer.

