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Salud ocular parte 1: el ojo rojo y sus causas

Salud ocular parte 1: el ojo rojo y sus causas.Para tener una salud ocularóptima, es imprescindible quecuidemos nuestros ojos como esdebido. Si aun así contraemosalguna dolencia relacionadacon el ojo rojo, os ofrecemosunas pautas para orientar elconsejo f

El sentido de la vista condiciona enormemente nuestra relación con el medio. El sistema visual del humano es inmaduro al nacer, y el proceso de maduración se lleva a cabo durante los primeros seis a ocho años de vida. Los ojos son órganos complejos y sensibles, y su cuidado nos ayudará a mantenerlos sanos. Esto debería hacernos conscientes de la importancia de cuidar los ojos de nuestros hijos, hasta que lo hagan por ellos mismos. Si aseamos, hidratamos y protegemos nuestra piel del sol, ¿no deberíamos hacer lo mismo con nuestros ojos?
Los párpados, las pestañas y la lágrima son protectores naturales de los ojos: tratan de evitar la desecación y la entrada de cuerpos extraños. Por eso no debemos despreocuparnos de su cuidado.
La piel de los párpados es muy fi na y apenas tiene tejido adiposo, por lo que es muy susceptible de volverse áspera, hincharse o secarse. Necesita un cuidado especial por las noches, eliminando cuidadosamente el maquillaje y poniendo especial atención a los lagrimales y el borde de los párpados. Por las mañanas debemos retirar las legañas si las hubiera. Para ello podemos utilizar toallitas especialmente diseñadas, o utilizar suero fi siológico ayudado de gasitas estériles. Recuerda no utilizar la misma toallita o gasa estéril en ambos ojos. Un buen aseo ocular ayuda a prevenir infecciones, sobre todo en párpados con pérdida de motilidad y en bebés.

Cuidado de nuestros ojos

Todos sabemos que los contornos de ojos no deben utilizarse en los párpados, y que con un buen aseo debería de ser suficiente para mantenerlos sanos, pero hay veces en que la dermatitis palpebral puede jugarnos malas pasadas. Los agentes irritantes y alérgenos de los maquillajes oculares hacen a las mujeres un grupo especialmente diana. En ese caso, debemos dejar de maquillarnos durante un tiempo, acudir al oftalmólogo para que nos ponga tratamiento (probablemente corticoides) e hidratarlos con una crema antipicazón calmante para párpados secos, irritados y sensibles que aporten una sensación de confort. Generalmente este tipo de cremas contienen principios activos emolientes e hidratantes como Omega 3, 6, 9, ceramidas y ácido hialurónico.

La protección solar en nuestros ojos

Son muchas las campañas de protección solar que se centran en la protección de la piel, y nos olvidamos de proteger nuestros ojos frente a la radiación solar o lo hacemos de forma incorrecta. Obviamente, la forma de proteger los ojos del sol es mediante el uso de gafas de sol, pero también las gorras y viseras que hacen que los rayos de sol no incidan directamente en nuestros ojos.
No cualquier lente solar sirve para todos los períodos y zonas ya que, según la época del año, altitud, latitud, hora o climatología, será conveniente usar un tipo de lente u otro. Lo primero que tenemos que comprobar antes de adquirir unas gafas de sol es que lleven el marcado “CE”: todas las gafas de sol comercializadas en la Unión Europea tienen que cumplir por ley este estándar de seguridad. Para lograr la marca “CE” las gafas de sol deben superar unos test que demuestran que son adecuadas.
En el mercado encontraremos gafas de sol de diferentes categorías en función de la luz visible que absorben, y usaremos unas u otras según sus especifi caciones; veamos uno a uno cada tipo:

  • Categoría 0: se trata de lentes claras, que pueden usarse en días cubiertos; son las únicas que pueden usarse para conducción nocturna cuando se necesite.

  • Categoría 1: son lentes ligeramente coloreadas, útiles para días de luminosidad solar ligera.

  • Categoría 2: lentes algo más coloreadas para días de luminosidad media.

  • Categoría 3: lentes altamente coloreadas, para luminosidad fuerte, típica de días muy soleados. Suelen ser las más frecuentes.

  • Categoría 4: lentes muy oscuras, para luminosidad solar extremas, como por ejemplo alta montaña, desierto... pero no son aptas para la conducción.

Además, existen diferentes tipos de coloraciones de lentes, lo cual no tiene una fi nalidad estética, sino que en función del color serán más adecuadas para unas actividades u otras:

  • Gama marrón: son idóneas para deportes al aire libre y para la conducción. Este color además es el que se recomienda en casos de miopía.

  • Gama gris: son adecuadas para trabajos en el exterior y además es el color que más respeta la coloración natural.

  • Gama verde: son aptas para cualquier ambiente y especialmente indicadas en hipermetropías.

  • Gama amarilla: es la que aporta mayor contraste, por lo que resultan perfectas para conducción con niebla e indicadas en patologías de retina.

Independientemente del filtro de color (que protege de la luz visible), existe el fi ltro ultravioleta, que protege frente a esta radiación. Este fi ltro no necesariamente va asociado a color en la lente; de hecho, existen gafas correctoras incoloras tratadas para proteger frente a la radiación UV.
Sobra decir que adquirir las gafas de sol en establecimientos autorizados es requisito indispensable, pues unas gafas que no han pasado los controles de calidad no solo no nos protegerán adecuadamente, sino que pueden provocarnos daños irreversibles en la visión. Es preferible no usar nada antes que gafas de mala calidad.

Cómo mantener unos ojos sanos

Aseados, hidratados y protegidos del sol, hablemos de 4 Tips para mantener unos ojos sanos:

  • Entorno saludable: aireado, bien iluminado y sin falta o exceso de humedad. No conducir con las ventanillas abiertas. No orientar corrientes de aire de ventiladores o aires acondicionados hacia la cara.

  • Dispositivos electrónicos: Los dispositivos electrónicos pueden llegar a irritar nuestros ojos, provocando la temida fatiga visual. Su uso en condiciones óptimas como parpadear, descansar cada dos horas, colocar el ordenador a unos 40 centímetros de distancia e inclinado 20 grados para evitar refl ejos, así como bajar el brillo de las pantallas, reduce los efectos negativos sobre nuestros ojos.

  • Un simple masaje ocular o, mirar por la ventana hacia el horizonte es lo más efectivo para evitar la fatiga de los ojos. También podemos usar gafas con fi ltros que minimicen la fatiga ocular tras trabajar un largo periodo de tiempo en visión próxima. Evitar el uso prolongado del ordenador y otros dispositivos por la noche.

  • No tocarnos los ojos con las manos sucias. No somos conscientes de cuantas veces nos tocamos los ojos a lo largo del día. Hacerlo con las manos sucias puede provocarnos infecciones.

El farmacéutico, como profesional sanitario próximo al paciente puede colaborar en el mantenimiento de la salud ocular, para lo cual debe conocer bien las patologías oculares benignas y frecuentemente autolimitadas más prevalentes en la población general, la sintomatología más frecuentemente referida y sus posibles causas para intentar aliviarla en aquellos casos en que es posible, y detectar aquellas situaciones que pueden requerir la atención del Los dispositivos electrónicos pueden favorecer la irritación de nuestros ojos. “Unas gafas que no han pasado los controles de calidad no solo no nos protegerán adecuadamente, sino que pueden provocarnos daños irreversibles en la visión.” 79 farmaventas especiaL OJOS oftalmólogo, urgente o no. Las molestias oculares leves pueden ser consecuencia de numerosos factores. Desde la oficina de farmacia podemos realizar una completa labor de educación para evitar, en la medida de lo posible, la interacción con esos factores o, en su defecto, aconsejar la mejor solución para aliviar esas molestias y/o realizar un seguimiento de la medicación para tratarlas.

Causas del ojo rojo

La conjuntiva es la membrana transparente que tapiza la superfi cie de la parte blanca del ojo (esclerótica) y el interior de los párpados, protegiéndolos mediante la producción de moco y una pequeña cantidad de lágrimas. Cuando esta membrana se irrita o se infl ama, por cualquier causa, los vasos sanguíneos que contiene se hacen más grandes y dan el aspecto rojo característico. Esto se conoce como conjuntivitis o, más comúnmente, ojo rojo.
Las causas del ojo rojo pueden ser infecciosas, alérgicas, irritativas o de otro tipo. Veamos ahora en detalle cada uno de estos factores y su tratamiento.

  • Infecciones bacterianas: las infecciones por algunas bacterias, como estafi lococos y estreptococos, causan conjuntivitis y pus amarillento o verdoso. Es característica la formación de una costra en las pestañas que hace que los párpados estén pegados al despertar. La conjuntivitis bacteriana es contagiosa; hay que tener cuidado con el uso de toallas o pañuelos compartidos y utilizar correctamente las lentes de contacto y los colirios. También puede transmitirse a través de maquillaje infectado o por tocarse los ojos con las manos contaminadas. Este tipo de conjuntivitis se trata con colirios antibióticos, que deben ser prescritos por un médico. No es nada recomendable el tradicional lavado de los ojos pegados con manzanilla (puede empeorar la infección); en su lugar, utiliza gasas estériles y suero fi siológico o toallitas especiales para este fi n (¡una para cada ojo!).

  • Infecciones víricas: son la causa más frecuente de conjuntivitis infecciosas y están provocadas por virus como los adenovirus (responsables de algunos casos de resfriado común). No se producen tantas legañas, pero puede aparecer dolor, y son también muy contagiosas, como las infecciones bacterianas. Pueden durar hasta dos semanas y se suelen curar espontáneamente, ya que no tienen tratamiento específi co. El médico puede prescribir un tratamiento para los síntomas (ej. antiinfl amatorios), pero hay que saber que los colirios antibióticos no curan la infección.

  • Conjuntivitis alérgica (estacional o perenne): cuando el cuerpo se expone a una sustancia que desencadena una reacción alérgica (más frecuentemente polen, pero también epitelio de animales, mohos, etc.) también se puede infl amar la conjuntiva y se producen enrojecimiento, picor, hinchazón y lagrimeo. La conjuntivitis alérgica no es contagiosa. Lógicamente, la mejor prevención es no exponerse al alérgeno responsable, pero si esto no es posible, los síntomas se pueden aliviar con el empleo de colirios antihistamínicos, antiinfl amatorios o descongestivos. Los antihistamínicos orales también pueden ser de utilidad pero, a veces, pueden resecar los ojos en exceso. Un apunte: los colirios descongestivos (simpaticomiméticos) tienen efecto rebote, es decir, cuando se utilizan más de lo debido los vasos sanguíneos de la conjuntiva reaccionan dilatándose incluso más que al principio del tratamiento, con lo que el enrojecimiento vuelve a aparecer y esto hace que se forme un ciclo de dependencia del medicamento. Se evitaría reevaluando el estado de los ojos tras no más de 24-48 h.

  • Cuerpos extraños: Cuando una partícula o un cuerpo extraño entra en el ojo, la conjuntiva se irrita y se producen enrojecimiento y lagrimeo como mecanismo de defensa del ojo para expulsarlo. Incluimos en esta categoría el polvo, la arena, el humo, el maquillaje y, cómo no, las propias pestañas. Es importante no frotar el ojo cuando esto ocurra, ya que se puede arañar la córnea. Si las propias lágrimas no consiguen eliminar el cuerpo extraño, se puede intentar lavar el ojo con suero fi siológico o bien acudir al centro de urgencias más cercano si el objeto está incrustado.

  • Uso continuado de pantallas: Largos periodos delante del ordenador, televisión, móvil o tabletas pueden también dar como resultado el enrojecimiento de los ojos. Esto sucede porque, al fi jar la vista, disminuye la frecuencia de parpadeo, el ojo se seca y la conjuntiva se irrita por la falta de lágrimas. Para que esto no ocurra, es recomendable mirar de vez en cuando objetos lejanos para relajar la vista, parpadear repetidas veces y colocar las palmas de las manos sobre los ojos cerrados, dando la sensación de que se entibian. Se pueden utilizar, con precaución, colirios descongestivos.

  • Playas y piscinas: el agua del mar y el cloro de las piscinas son otros irritantes de la conjuntiva, aparte de los posibles microorganismos que pueden causar infecciones. Por lo tanto, no abrir los ojos al meter la cabeza debajo del agua o utilizar gafas de baño. Enjuagar los ojos con solución salina 0.9% al salir del agua puede evitar el enrojecimiento. Asimismo, no usar lentes de contacto si se baña en el mar o la piscina, ya que pueden quedarse pegadas a la córnea (y dañarla al quitárlas) o contaminarse por los microorganismos del agua.

  • Fotoconjuntivitis: Las radiaciones solares causan daños en los tejidos oculares a largo plazo, así que se deben utilizar gafas de sol homologadas en cada exposición al sol.

  • Contusiones: son otra de las causas que pueden irritar la córnea. Los golpes en el globo ocular provocan enrojecimiento y lagrimeo, si no son importantes, o daños en las estructuras internas del ojo, en casos más graves. Hay que acudir rápidamente a urgencias si, tras un pelotazo o golpe con un objeto contundente, se nota pérdida de visión o ves puntos brillantes o destellos; podría tratarse de un desprendimiento de retina.

  • Medicamentos: algunos medicamentos pueden producir conjuntivitis como reacción adversa. Es el caso, por ejemplo, de los medicamentos para el glaucoma (brimonidina, latanoprost…), algunos corticoides (dexametasona), antibióticos (gentamicina) y, de forma menos frecuente, anticonceptivos orales y medicamentos hormonales, entre otros. Comenta a tu médico o farmacéutico si notas molestias en los ojos y tienes algún tratamiento con estos medicamentos; el cambio por otra medicación debería eliminar el enrojecimiento.

  • Otras patologías: el glaucoma agudo produce, en ocasiones, el enrojecimiento del ojo afectado y es una emergencia médica. Es necesario acudir a urgencias si se nota un dolor muy fuerte del ojo o la frente.

Escrito por : Mª Isabel Andrés Martín

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